2 de abril de 2012

Fin de semana en Perpignan

Todo españolito de bien que oiga hablar de Perpiñán, seguro que hará un comentario sobre aquella época en que se cruzaba la frontera para ir a ver películas prohibidas por la dictadura: El último tango, Emmanuelle, etc.

Sin embargo, más allá de su imagen de grial del destape, Perpiñán se nos revela como una encantadora ciudad, con un precioso casco antiguo, buena comida y muy orientada (demasiado quizá) al turismo. Ideal para una escapada de fin de semana desde Cataluña, o para una parada camino de lugares más conocidos de Francia.

En verano, además, la ciudad se convierte en un tremendo escenario de Teatro y Artes de Calle, que tienen lugar por todo el casco histórico al anochecer los fines de semana.

Nosotros nos quedamos en el Ibis, más que nada por los descuentos que le hacen a mi señora. De todas formas, para el ṕublico el general, es también una buena opción, ya que está céntrico sin estar en pleno casco histórico, y es asequible de precio. Para más referencia: Hotel Ibis Perpignan Centre, 16 Cours Lazare Escarguel (Junto a la plaza Cataluña).



Respecto a la visita, basta con coger un plano de la oficina de Turismo o del hotel y pasear tranquilamente el centro, visitar sus iglesias y tiendas, o subir hasta la colegiata. Muy agradable.

Hay muchos sitios para comer, muy diversos de los que recomendaré y antirecomendaré algunos. Cerca de la plaza de Cataluña, a la sombre de la FNAC, está un tradicional café francés, de esos con terraza, el Café Napoli. A pesar de su nombre y de que trata de ser un italiano, en el fondo es un estupendo café francés, con un menú del día asequible, casero y sabroso. Todo el centro de la ciudad está lleno de pequeños restaurantes más o menos turísticos. Entre todas las callejas, encontramos el magnífico La Table, 5, Rue de la possonnerie, www.latable-restaurant.com. Un menú tradicional muy bueno, con gran variedad, buena calidad y un servicio cercano y profesional. La terraza en la callé tiene muy buen ambiente, y los vinos son estupendos. Es recomendable pedir los excelentes rosados de la zona. Nosotros tomamos un Le Petit Rose, Domaine Chemin Faisant, Cotes du Rousillon 2010 que nos gustó bastante. Y eso que tenemos el paladar totalmente viciado por los claretes de Cigales.

Como antirecomendación, hay muchos restaurantes y cafés que tienen puestas su terrazas en las grandes plazas del centro, en concreto en la del Teatro hay bastantes. La comida es siempre algo más cara y el servicio bastante peor, ya que atienden a mucha gente. Al final, es comida de baguetería a precio de restaurante.

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